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Preparar un álbum para imprenta: sangrado, zona segura y color

Un álbum bien maquetado puede llegar mal impreso por tres milímetros. Esta guía explica qué pide un laboratorio, por qué lo pide y cómo revisar los archivos antes de enviarlos, para que lo que sale de la guillotina sea lo que viste en pantalla.

Actualizada el 14 de octubre de 2026 · 7 minutos de lectura

1. Lo que hay que pedirle al laboratorio

Cada laboratorio tiene sus especificaciones, normalmente en una hoja técnica o en la ficha de cada producto. Antes de maquetar, ten a mano estos datos:

  • Medida final de la página y si los archivos van por pliego o por página.
  • Sangrado, en milímetros, y si es el mismo en horizontal y en vertical.
  • Zona segura o margen de seguridad.
  • Si la encuadernación es plana (layflat) o cosida, y cuánto se come el lomo.
  • Resolución (casi siempre 300 ppp) y perfil de color (casi siempre sRGB).
  • Formato de archivo (JPG o PDF), calidad y cómo quieren los nombres.

Si la hoja técnica no dice algo, pregúntalo. Es mejor un correo de más que un álbum reimpreso.

2. El sangrado

El sangrado es una franja de imagen que se imprime de más alrededor del pliego y luego se corta. Existe porque la guillotina nunca corta exactamente en la línea: se desvía uno o dos milímetros. Si la foto acabase justo en el borde, cualquier desvío dejaría un filo blanco.

Lo habitual son 3 mm por cada lado, aunque hay laboratorios que piden 5 mm, y algunos piden un valor distinto en vertical y en horizontal. Un pliego de 60 × 30 cm con 3 mm de sangrado se envía, por tanto, a 60,6 × 30,6 cm.

Dos consecuencias prácticas:

  • Las fotos que tocan el borde tienen que pasarse de él. Una foto «a sangre» debe extenderse hasta el final del sangrado, no detenerse en la línea de corte. Eso significa que esos milímetros de la foto se pierden: no pongas nada importante pegado al borde.
  • Las fotos interiores no cambian. Una foto rodeada de margen blanco no necesita sangrado; se queda donde está.

Lo que nunca debe llevar sangrado es la prueba que mandas a los novios: en pantalla, ese margen extra parece un error de encuadre.

3. La zona segura

La zona segura es el margen hacia dentro del corte donde no conviene poner nada importante: textos, caras, firmas. Si el sangrado protege contra un filo blanco, la zona segura protege contra lo contrario: que el corte se desvíe hacia dentro y se lleve una letra o la barbilla de alguien.

Muchos laboratorios la fijan en unos pocos milímetros; otros no la mencionan. Aunque no te la pidan, deja siempre los textos a una distancia prudente del borde: un título a dos milímetros del corte se ve mal aunque sobreviva a la guillotina.

4. El lomo y el canal

El centro del pliego, donde se unen las dos páginas, es el canal. En las encuadernaciones planas (layflat), habituales en álbumes de boda, el pliego se abre sin curvarse y apenas se pierde nada en el centro. En las encuadernaciones cosidas o pegadas, el papel se curva hacia el lomo y una franja central queda escondida.

En los dos casos la regla es la misma: ninguna cara ni ningún texto en el centro del pliego. En los cosidos, además, trata cada página como una zona segura propia, con margen también hacia el lomo.

5. El perfil de color

Salvo que tu laboratorio diga lo contrario, envía en sRGB. Es el espacio para el que están calibradas la mayoría de las impresoras fotográficas de laboratorio, y es el único que se ve igual en cualquier pantalla.

  • Si editas en Adobe RGB o ProPhoto, convierte a sRGB al exportar. Un archivo en Adobe RGB que el laboratorio interpreta como sRGB sale apagado y con los tonos de piel desviados.
  • Incrusta el perfil en el archivo. Un JPG sin perfil obliga al laboratorio a suponer, y suponer es lo que produce sorpresas.
  • No conviertas a CMYK a menos que te lo pidan expresamente. Los laboratorios fotográficos trabajan en RGB; el CMYK es de imprenta offset.

6. Formato y nombres de archivo

Lo más común es un JPG por pliego, a calidad alta (90 o más sobre 100), con nombres numerados que dejen claro el orden: boda-garcia-01.jpg, boda-garcia-02.jpg… Con ceros a la izquierda, para que el pliego 10 no se ordene antes que el 2. Agrupados en un ZIP, que se sube de una vez y no pierde ningún archivo por el camino.

Algunos laboratorios prefieren un PDF único. Si lo piden, pregunta si el PDF debe llevar un perfil de salida concreto: un PDF sin él es más ambiguo en el color que un JPG con el perfil incrustado.

7. El repaso antes de enviar

Antes de subir los archivos, una última pasada con esta lista:

  1. Ningún pliego vacío ni ningún hueco sin foto.
  2. Ninguna foto por debajo de 200 ppp efectivos en su hueco.
  3. Ningún texto, cara o detalle importante en el sangrado, la zona segura o el canal.
  4. Las dimensiones en píxeles de un par de archivos coinciden con la medida más el sangrado (la tabla está en Medidas y resolución).
  5. El perfil incrustado es sRGB.
  6. Los nombres siguen el orden del álbum y no falta ninguno.
  7. Los originales siguen donde estaban: si un archivo se movió o se borró, mejor saberlo ahora.

Hacerlo en Cajista

En Cajista el sangrado, la zona segura y el lomo se ponen en la ficha del álbum —con sangrado distinto por eje si tu laboratorio lo pide—, y las fotos a sangre se extienden solas hasta el borde. La exportación a imprenta genera un JPG por pliego a tamaño real, empaquetados en un ZIP y con la opción de incrustar el perfil sRGB, y antes pasa un repaso de pliegos en blanco, huecos sin foto, originales que faltan y textos que rebasan el corte. La prueba para los novios sale en PDF, sin sangrado y sin marca de agua.

Maquetar es gratis y sin registro; solo se paga el archivo para el laboratorio.